La música estridente dentro del club Glint se debía, no solo al volumen que el DJ empleaba con los equipos de mezcla y sonidos de última generación, sino además de la increíble algarabía que desataban las curvas de Claudia montada en el escenario, sacudiendo sus caderas por las acrobacias espectaculares, sensuales y divertidas, atrayentes a la vista de cualquiera como la experta bailarina que era.
La noche del Día de Reyes siempre era apoteósica en esa disco, sobre todo en esa sede. Magna, loca celebración, donde las almas y los cuerpos se solían desatar dentro de las inmediaciones Glint.
Daniel miraba todo desde su reino, como él usualmente llamaba cuando...