—Sí. Todo lo que pasó, me enfermó.
Él la miró.
—¿Cómo que te enfermaste? ¿Te... resfriaste o algo así?
Ella negó tras un apretado suspiro.
—No podía dormir pensando en lo que vi —confesó—, tampoco podía salir de casa sin pensar que él me encontraría.
Max siguió mirándola, boca cerrada, pensando.
—Dices que no le contaste a nadie de esto, eso quiere decir que no se lo dijiste Bobby Clarence, ¿no? Ni a nadie de Recursos Humanos.
Ella sonrió triste.
—A nadie. —Bajó la cabeza—. A ellos les dije que me resfrié y que tenía un cuadro de estrés.
Él no emitió juicio alguno, él conversó sobre ese cuadro de...