Carla no quería trabajar arduamente en un proyecto que vendería al finalizar el año, pero pensó en algo que le fue dando vueltas, sin embargo, no sabía muy bien cómo sacar el tema con Max, quien al parecer, con el paso del tiempo, parecía tener más ocupaciones en la empresa.
Ella supo que allá en La Ciudad, en el consorcio, ella ya tenía reemplazo y no pudo quejarse, ¿cómo hacerlo cuando su estatus era nuevo, estable, largo y perseverante? Su vida parecía ser un subibaja, una montaña instalada en un parque a cielo abierto, pero de estrecho piso, aprisionador a veces, espectacular en otras ocasiones, automáticamente romántico, pero a la...