Max notó su incomodidad al mencionarle de esa forma, y no era la primera vez.
—Puedes llamarle Fred.
Ella asintió, evitando mostrar una mirada de hartazgo.
—Así mismo le decía yo. A veces “ese señor”, pero fue mi padre y ahora más que nunca. —Movió sus cejas con fastidio.
Max entendió la ironía. Se inclinó hacia delante y la miró justo a sus ojos, hablándole con premeditada confidencia.
—Entre tú y yo sabemos que Fred fue tu padre, pero entre tú y yo también sabemos que no es agradable mencionarlo. Así que siéntete en la libertad de que, si hay que hacerlo, puedas expresarte sobre él cómo tú quieras. Al...