Carla respiraba acelerado. Ambos se miraron durante unos segundos.
—A mí también me afecta fingir, pero ya estamos metidos en esto —agregó Max—. Empaca. Nos vamos al aeropuerto a las 13:00 horas de mañana. —Se dio media vuelta y salió de allí, intentando no lanzar la puerta con la fuerza que quiso hacerlo.
Carla bufó mucho aire. Deseó seguir sentada con Lenis y Seda hablando de cosas tristes y tétricas, que haber tenido esa discusión con su esposo, su jefe, enterándose de un viaje que no quería hacer así de intempestivo.
Mientras se quitaba de encima esa ropa, desmaquillándose, lavando su cuerpo y regresándolo a una normalidad que no deseaba...