Lenis quiso decirle una cosa referente a eso, tal vez responderle con un simple “sí, es dañino para mí”, prefiriendo cambiar su contestación por otra.
—No me pondría brava sin lo apagas.
Max buscó el cenicero sobre una de las papeleras, apagando el cigarrillo con la arena blanca de ésta.
—¿Qué está pasando? —preguntó ella.
La música del DJ se filtraba y rompía un poco de ese silencio que los envolvía en aquella zona, donde solo ellos dos se encontraban.
—No pasa nada.
Lenis sonrió de medio lado.
—Seda me ha contado lo que ocurrió en la mañana con Carla.
Max exhaló y negó.
—Ustedes dos están demasiado unidas para...