—No te preocupes por eso, yo te ayudaré. Te darás cuenta que este año pasará volando. Las cosas saldrán bien, no debes sentirte mal o nerviosa. —Él tragó grueso, recordando nuevamente, como abejas pinchando sus sienes, la información que le ocultaba.
«¿En verdad todo irá bien?», se preguntó el empresario.
—Le he pedido a B.J que sea mi testigo en la boda.
Él echó la cabeza hacia atrás y alzó las cejas.
—¿Disculpa?
—No tengo a nadie que me acompañe, no tengo propios testigos. Me atreví a pedírselo a él. ¿A caso no será mi sombra de ahora en adelante?
Max sintió el pulsar de sus venas y una presión...