La mujer comprendió ese gran dato, aunado a comprender también que saldría de esa casa por fin, ya no viviría en esa calle al menos durante un año, algo por lo que estuvo luchando desde que su vecino se convirtió en un sujeto buscado por la justicia y manchó la tranquilidad de la zona. Cada vez que llegaba o salía muy temprano a trabajar, sentía como si estuviese dentro de una película de Halloween.
Pero quedaba un detalle y no precisamente rezagado.
Carla anhelaba solucionar el engorroso asunto del gimnasio, borrarlo. Ella aseguraba que aquel sujeto aún debía estar buscándola. También creía que, entre tantas cosas que le estaban ocurriendo,...