El día de la boda…
Carla se mantuvo en silencio durante todo el trayecto. Respiró profundo cuando la camioneta atravesó las puertas de hierro pintadas de negro del gran garaje a cielo abierto de su nueva casa.
Cuando B.J aparcó el vehículo y lo apagó, la miró por el retrovisor. Ella cerró sus ojos y se mantuvo así durante varios segundos. Él le daría todo el tiempo que ella necesitase.
En el momento en el que él intentó descender del vehículo, ella habló:
—No te vayas todavía. —Su voz suave atravesó la camioneta.
Él obedeció. Carla suspiró.
—¿Qué tanto sabes?
—¿Disculpe?
—Qué tanto sabes de lo que ocurrirá hoy —lanzó...