Cuando regreso a casa de Dante después de pasar el resto del día en casa de Estrella, lo encuentro cenando en la cocina.
—Te habría esperado si supiera que venías de vuelta. Ven, siéntate, te preparo un plato —ofrece.
Me siento con él en el rincón del desayuno.
—No, no, tú come. Yo comeré algo después.
—¿Cuándo fue la última vez que comiste?
—Oh, ya sabes, ¿no comí algo antes de ir a la academia?
Dante deja el tenedor y el cuchillo.
—Me dijiste que irías a la cafetería antes de clase. ¿Qué está pasando? No puedes decirme que no tienes hambre después de no comer en todo el día....