Haré cualquier cosa que él quiera. Aceptaré cualquier cosa, siempre y cuando la seguridad de Dante esté garantizada.
La voz de Ester se desvanece a la distancia. Lo único audible son mis respiraciones pesadas y el frenético latido de mi propio corazón en los oídos. Me apresuro entre los árboles como una mujer ciega guiada por la mano de otro, confiando en habilidades que sé que eventualmente se volverán en mi contra. El bosque me rodea, y justo cuando empiezo a sentirme atrapada en esta ilusión frondosa, surgen voces. Las persigo. Avanzo con fuerza a través de la maleza hasta que la presencia impactante de mi padre contamina el aire....