Camino por la carretera con las manos calentitas en los bolsillos de mi chaqueta. La luz del sol se filtra a través del bosque junto a mí, trayendo un toque de calor a mi rostro en el aire frío a mi alrededor. El frío ya no se siente tan frío, solo una sensación que ni me agrada ni me duele. Estoy segura de que si estuviera nevando, me sentiría diferente, pero ahora mismo estoy contenta. Me recuerda a cuando me despertaba en medio de la noche, con hambre. El frío del refrigerador me acariciaba mientras me quedaba de pie con las puertas abiertas de par en par. Miraba los mismos...