—Mi Dios… —murmuré.
Salí con rapidez del colchón y empecé a recoger mi ropa.
—¿Qué ocurre?
—Olvidé por completo que tenía un compromiso importante —expliqué con la voz quebrada mientras me vestía. El semblante de Rick se desencajó. Me imitó y tomó su pantalón para cubrirse la parte de abajo—. Lo lamento —me disculpé, porque después de su confesión, debía marcharme junto a mi prometido.
—Samanta —agarró mi mano cuando acomodaba mi blusa y tiró de mí hasta acercarme a su cuerpo—, ¿cuánto tiempo? —Entorné los ojos—. ¿Cuándo le diremos la verdad a todos?
—Dame algo de tiempo para acomodar las cosas, Rick.
—¿Cuánto…? Solo faltan cuatro meses para tu...