Stella negó con la cabeza y solo volteó para salir y dar el portazo al fin.
En ese momento, largué todo el aire contenido y comencé a sollozar. Linda se acercó y me abrazó de inmediato al tiempo que me aferraba a ella y me largaba a llorar del todo.
—Linda, déjanos solos, por favor —pidió Rick.
Negué y le supliqué a ella que no me dejara a solas con él.
—Cariño, deben conversar, y yo solo estoy demás. Estaré afuera, esperándote para que salgamos de aquí en cuanto termines de hablar, ¿sí? —Asentí sin remedio y ella salió de la oficina.
—Samanta…
—¡Samanta nada, Rick! —chillé furiosa y esquivé...