Prácticamente grité, mientras cerraba con fuerza los párpados para no ver la reacción de John.
Al no recibir respuesta de su parte, despacio volví a mirarlo y su rostro se había desencajado, palideciendo hasta lo imposible.
Las cosas no estaban bien… explotaría, explotaría, explotaría en cualquier momento.
—¡¿Estás embarazada?! —al fin pronunció—. ¡¿Estás embarazada?! —repitió, negando con la cabeza y comenzó a respirar con dificultad.
Linda de inmediato sirvió un vaso con agua y se acercó hasta él para dárselo de beber. Era cómico y tierno verlos de aquel modo, interactuando, y en verdad esperaba que alguna vez se dieran cuenta que ambos sentían lo mismo y eran tal para...