—Es muy recurrente si te enamoras del tipo equivocado. Ni siquiera la belleza escapa a las bromas que te juega el corazón.
—¿Casado?
Negó.
—Aunque podría decirse que está casado con su trabajo y con su… sobrina —respondió con decepción y fruncí el ceño.
—Conozco un tipo así. —Agarré mi chopper y bebí lo que quedaba de la cerveza.
—¿Casualidad?
—¿Cómo se llama? —curioseé. Sería demasiado absurdo que mencionara el nombre de John.
—John Richmond. —Reí a carcajadas y negué con la cabeza. Ordené dos cervezas más—. ¿Lo conoces?
—Un poco.
—Soy Stella. —Extendió su mano hacia mí y la tomé.
—Richard Jones… pero puedes llamarme Rick.
El bartender dejó...