Caminé distraída hasta el trabajo e intenté recomponer mi semblante para entrar al lugar. Las palabras mal auguradas de Frank resonaban con constancia en mi cabeza y me repetía a mí misma que solo las dijo porque estaba dolido con mi decisión; Rick jamás me haría algo malo.
Gracias a Dios, cuando entré a la oficina de John, él no estaba, por lo pude mantenerme retraída sin prestarle atención a nada más que a solo resentir el mal momento que le hice pasar a Frank. Empecé a entender la intención de Rick al proponerme que nos fuéramos a España por un tiempo; aquí nadie vería con buenos ojos mi elección,...