—Porque el destino lo ha querido de ese modo. Así que toma coraje y demuéstrale que no te importa. Terminemos lo que hemos venido a hacer, mientras los niños disfrutan de su estadía aquí. Luego regresaremos a Boston y podrás arreglar el asunto de Rick.
—Pero… ¿si el insiste en hacerlo aquí? ¿O sigue buscándome?
—Dile que no es momento ni sitio; que has venido por negocios y que aprendiste a cabalidad que lo personal con lo profesional, nunca se deben mezclar.
—Samanta… —oí a mi espalda y me estremecí por completo.
—Hablando del rey de Roma… —masculló John, solo para que yo lo escuchara.
Mi cuerpo se había tensado...