—¿Por qué siempre que vengo a esta casa hay alguien desmayado? –cuestiona el doctor curando la herida en la frente de Gabriel.
—No lo sé, ¿por qué siempre que vienes a esta casa llegas acompañado de mi hermana? –cuestiona Gabriel y tanto él doctor como Carol palidecen.
—Carol vive cerca, solo hemos tenido suerte de encontrarnos y así...
—Si, es suerte que nos hayamos encontrado se camino a tu casa.
Ambos comparten una mirada más que cómplice y hasta podría decir que tierna. Aquí no solo hay una coincidencia pero definitivamente ambos tienen suerte de haberse encontrado.
—Doctor me estás lastimando. –se queja mi dios del Olimpo y yo río....