Gabriel
—¿Por qué tienes manchado el cuello de carmesí? –cuestiona Dayana y yo me congelo en mi lugar.
Jaqueline lleva su mirada de mi a Dayana y viceversa sin decir nada. Toma la servilleta y se limpia los labios.
—Es mejor que pidamos la cuenta. Yo me encargo. –asegura levantando su mano.
Dayana no me quita la mirada de encima y ni siquiera puedo saber que emoción la domina por qué lleva una cara de poker, por lo que me es imposible leerla.
—Te juro que todo tiene una explicación y te la daré lo prometo. Te juro que no es el labial de nadie Dayana, solo deja que...
—Esroy...