Dayana
Entro al baño sintiéndome un poco ofuscada con la actitud de Gabriel.
¿Cómo demonios se atreve a...?
La puerta se abre y lo veo poner el seguro.
—¿Que carajos haces aquí? –cuestiono sintiendo esa sensación de que estamos haciendo algo malo.
—Tenemos que hablar y no me iré de aquí hasta que me digas si tomaste o no la pastilla de emergencia. –me dice y yo siento que palidezco.
—¿Para eso me seguiste hasta el baño? Además eso ya no te debería importar.
—Claro que me importa, ¿por qué no debería? Eres mi esposa.
—Una a la que abandonaste a la primera de cambios. Además, eso se soluciona pronto....