Grabriel
Sé, muy en el fondo...y no tan en el fondo, que esto que estamos haciendo no está bien. Ni siquiera sé si dios pueda castigarme por hacerlo, aunque definitivamente si lo hace entenderé.
—¿Me puedes explicar que demonios hacemos aquí?
—Venir por mi esposa.
—¿Aquí trabaja?
—Algo así. –responde despreocupado.
—Explícame por qué no estoy entendiendo. Si trabaja aquí, ¿por qué actuamos como si fuesemos a secuestrar a alguien?
—¿Te ayudé con Izan como querías?
—Sí, estaré muy agradecido con eso.
—Yo solo te pedí que me ayudarás con algo, irás a ese convento, preguntarás por las opciones para tu hija, tratas de hacerle mucha plática a la superiora...