Conduje con destino a la oficina de la constructora que teníamos en sociedad con Lucio desde algunos meses. Necesitaba ocupar mi cabeza en algo más que pensar en la manera de que Brigitte despareciera de mi vida para siempre.
Nuestro establecimiento se encontraba en La Defense, una zona con edificios de diseños modernos y exquisitos, donde se asentaban la mayoría de las oficinas de la ciudad. Cuando ingresé a mi despacho, el móvil comenzó a repicar y tomé la llamada de inmediato al ver el número de Lucio en la pantalla.
—¡Vaya! Esto si es una sorpresa —respondí y oí una risa de su parte.
—¿Cómo estás? ¿Cómo van las...