Alina había desempacado con la intención de entregarnos nuestros trajes para la fiesta. Faldas tutú rojas con ligas y camisetas ajustadas negras eran nuestro atuendo, mientras que el de la novia algo muy similar pero en tono blanco y con un velo.
Contratamos una limosina e hicimos reservaciones en un exclusivo bar donde tenían un espacio especial para estos casos. Los strippers los había escogido Alina, como era de suponerse, y los tragos que nos servirían en ronda también.
La tarde había llegado y comenzamos a alistarnos. Alison había venido junto con Lucio, quien nos informó que solo saldría a cenar con unos amigos y ex compañeros de universidad. Prometió...