Habían pasado más de dos semanas como un torbellino: rápido y llevándonos con Alison todo por delante. No había vuelto a ver a Piero porque prácticamente lo evitaba de todas las maneras posibles: salía temprano y regresaba solo para dormir.
En tres días llegarían mis amigas, Lina y Josh, y lo estábamos arreglando todo con mi hermana pequeña para que se sintieran de lo más cómodas en París. Lina se quedaría con Alison, mientras que mis amigas se quedarían conmigo y Josh, con Piero.
Sabía que tendría que verlo y hablar con él tarde o temprano, pero prefería dejar pasar el tiempo para que de la misma manera me dejara...