6 meses después…
—¡Por Dios, chicas! Apresúrense o perderemos nuestro vuelo —reprendió Sara, mientras Alina no terminaba de despedirse de su pequeño en casa de mi padre, al igual que mi hermana Alison.
El pequeño Gerald se quedaría allí, al cuidado de su niñera, como también la pequeña Ángela, con la suya.
Nuestra estadía en Las Vegas solo duraría un día. Sin embargo, ambas madres no dejaban de dar innumerables consejos a las personas que estaban con los niños más tiempo que ellas mismas. Alina tenía mucho trabajo en la revista, al tenerse que ocupar además de lo suyo, de las tareas que me competían a mí. Pero lo hacía...