Los minutos pasaron lentos para mí… a diferencia de lo que Lina había dicho.
La ansiedad por ver a Sabrina me estaba matando, ya que sus amigas insistieron en que debía dejarla en paz desde el día anterior para que estuviera descansada y luciera radiante.
Mi negativa a respetar aquella distancia impuesta por esas mujeres que juntas, eran capaz de cualquier cosa, las obligó a tomar medidas más drásticas y se la llevaron a un pequeño hotel, cerca de la casa de Gerald.
Leo por su parte, llegaría para la ceremonia desde Italia, ya que tenía muchos asuntos pendientes. Realmente, lo compadecía un poco porque la hermana de Josh resultó...