Un mes había pasado desde que Eve se mudó con Rob a Manhattan.
Después de los problemas iniciales y la actitud que tuvo su esposo tuvo, poco a poco la rutina se fue instaurando y las cosas mejoraron.
Lo que sea que tenía a Rob en tensión como si estuviera a la espera de algo, con el paso de los días fue disminuyendo su preocupación y casi regresó a ser el mismo hombre que había conocido en Attica.
Al principio, no quería ni oír hablar de llevar a su hijo a una escuela, quería todo el tiempo tenerlo en la casa vigilado, pero Mathew necesitaba el contacto con otros niños...