Eve no podía creer que había aceptado el trabajo. Ese hombre se había quedado en su casa esperando a que ella recogiera algunas de sus pertenencias porque se había negado en rotundo a marcharse.
Ni siquiera le había dado tiempo a explicarle a su hijo que iban a cambiar de casa durante un tiempo. Mathew no llevaba nada bien los cambios tan repentinos, por eso le había pedido a Rob que le permitiera unas horas para explicarle a su hijo antes de regresar a su casa.
—Mira, a partir de ahora mamá trabajará aquí, ¿te gusta? —le dijo cuando lo recogió de la escuela y lo llevó directo al enorme...