CAMILE
Los días comenzaron a transcurrir en una tensa y amenazante tranquilidad. Henry había congeniado sin problemas con Danielle Adams, y más que tranquilizarme, ciertamente me turbaba. Esa mujer era sinuosa y seductora por naturaleza, y mentiría si no admitiese que sentía celos de que pasaran tanto tiempo, juntos.
Como nuevo gerente, se cambió de oficina y ocupó la misma que el anterior. Así que, lo tenía demasiado lejos como para no extrañarlo y no retorcerme con inquietudes.
El primer mes, la junta de presentación de balances, fue sencilla, al igual que el segundo y el tercer mes. Los accionistas no protestaron ni realizaron preguntas; algunos se presenciaban por mera...