HENRY
—¡QUÉ CARAJOS TE OCURRE! ¡Casi matas a ese hombre! ¡¿En qué mierda estás pensando?! —Me increpó furioso Zac, sujetándome con fuerza porque intentaba ir de nuevo sobre ese hombre.
Sacudí la cabeza, respiré hondo varias veces, hasta que sentí que mi cuerpo se aflojaba.
Me zafé de Zac, enfadado conmigo mismo y bajé del ring; me quité los guantes ensangrentados y los lancé al piso. Caminé con prisa hacia los vestidores, quitándome el pantaloncillo deportivo y las vendas de los puños. Abrí el grifo de la ducha, coloqué mi cuerpo debajo del chorro de agua helada que caía sobre mi piel. Mis palmas se sostuvieron del mosaico, mientras cerraba...