CAMILE
—Henry… —musité, llevándome la mano a la boca para no emitir un lamento audible.
¿Qué estaría haciendo?
Evitar pensar en él, me resultaba imposible, y presentía que, indefectiblemente, mi vida estaría marcada por los recuerdos que me dejó y por el fruto del amor puro que ambos sentimos.
Indiferente, me metí al agua cerrando los ojos y sintiéndome en la gloria. Olía a lavanda y se sentía como el paraíso estar de aquella manera. Apenas tenía ropa y nada de dinero. Tal vez, en el pueblo más cercano encontraría algún banco, una que otra tienda y un buen médico que pudiera llevar mi embarazo. Algo me decía que mi...