CAMILE
Un silencio reinó en todo el lugar. Cerré mis ojos, tratando de imaginar que, al abrirlos, estos dos hombres se esfumarían y todo se habría tratado de una alucinación. Sin embargo, al hacerlo, seguían allí, taladrándome con sus miradas y aguardando mis palabras. No podía permitir que Henry fuera a la cárcel. Eso era imposible, y si para ello debía sacrificarme, lo haría sin duda alguna.
Suspiré profundo, asentí levemente con la cabeza. Entonces, oí una risa y aplausos que provenían de uno y de otro. Habían logrado lo que querían.
—Solo dime cómo fue para que Gina hablara…
—¿ Aún crees que es imposible que te haya traicionado?...