CAMILE
—¿Adónde vamos? —pregunté, cuando las ansias por saber qué haría conmigo ya se tornaba insoportable.
—¿Acaso importa? —respondió sin verme a la cara—. De todas maneras, ya no eres dueña ni siquiera de tus pensamientos, Cam… y todo por ¿amor? ¿Vale la pena renunciar a tu libertad por ese hombre? —preguntó, sin resquicio de malicia y con auténtica curiosidad.
—¿Acaso importa mi respuesta? —dije de igual manera—. De todas formas, hubieran encontrado otros medios para chantajearme y salirse con la suya. La ambición de Daniel Adams no tiene límites, Cristopher, y puedo asegurarte que, de la misma manera en que te está ofreciendo resolver los problemas económicos de tu...