[Una semana después]
—¿Debería traerte algo de beber? —preguntó Emma.
Simplemente sacudí la cabeza y le di una sonrisa falsa.
—¡Oye... OH DIOS, Alma! ¡Te ves tan bonita! —gritó Ken.
La miré.
—Ella se ve hermosa —escuché a Mary decir desde atrás.
Ella ajustó mi cabello y dio un paso atrás.
—Les traeré a ustedes damas algunas bebidas —dijo y salió de la habitación.
—Tía Emma, el vestido que diseñaste se ve increíble en Alma —afirmó Ken.
—Gracias, querida —dijo mirándome.
Le devolví una sonrisa nerviosa y falsa mientras me levantaba.
—¿A dónde vas, querida? —preguntó Emma.
—Eh... solo quería ver a mi papá —respondí.
—Voy contigo —dijo Ken.
La...