No tenía idea de cómo defenderme, mi fuerza física y mental estaban dominadas por el miedo.
Estaba temblando, sacudiéndome mientras esos cuatro hombres se plantaban frente a mi cuerpo.
Mis rodillas se sentían débiles mientras me deslizaba hasta el suelo.
Se rieron al verme.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos.
Ayuda.
Que alguien me ayude.
No quiero esto.
Nunca quise nada de esto.
—Awww... eres tan linda, cariño, va a ser tan bueno follarte —dijo Dean, agarrándome la mandíbula.
—D-Dean... p-por favor... no... somos... somos amigos... no hagas esto.
—¿Amigos? ...perra... nunca fuimos amigos.
Las lágrimas brotaron de mis ojos cuando me empujó al suelo.
Intenté empujarlo con...