—Entonces, Fiztgerald se robó todo.
—Eso es lo que he dicho una y otra vez desde que me pusieron preso aquí.
—Entonces, no conoces a esos sujetos que atacaron a Carla.
Brandon negó con su cabeza y los dientes apretados, no le gustó nada ver a Carla con la cabeza ensangrentada.
—¿Cómo está ella? —se atrevió a preguntar el periodista.
Max ladeó la cabeza y entrecerró sus ojos.
—¿Quiénes son esos tipos, Brand?
—¡No sé quiénes son, maldita sea! —Exhaló mucho aire, harto de los interrogatorios—. Si consideran que he cometido un delito, llévenme a un juzgado de una vez. ¿Mi abogado por qué no ha llegado?
Maximiliano se encogió...