Max suspiró. Se sentía burlado, aún nadie aparecía para recibirlos y ya era tarde. La espera, para él, se hacía demasiado larga, odiaba perder tiempo.
Ya en su cabeza tenía las decisiones a tomar al respecto. Si no era la venta, era contratar ese mismo día a un personal competente que se encargara de atender la propiedad para venderse de una vez luego de cumplirse ese año.
Él no le prestó atención a Carla y le hizo señas al chofer para que la vigilara, mientras se llevaba a B.J alrededor de la propiedad, dirigiéndose ambos hacia un costado para encontrar lo que él rememoró: una entrada lateral de madera que...