Maximiliano tomó con su mano el brazo de su esposa sin pretender hacerle daño, pero sí explicándole con eso que debía irse con él sin refutar.
—¿Hacia dónde lo vas a enviar? ¡Max! ¿Qué es eso de que B.J sabe qué hacer? ¡Max! —Ella luchaba por zafarse de su agarre, pero él seguía en sus trece, caminando y llevándola hacia el Bentley, viendo cómo el chofer, alerta, se movió de prisa y aún más al ver que la mujer sangraba.
—No discutas más, Carla, ¡silencio!
El chofer abrió la puerta trasera, Carla entró casi a regañadientes. Le siguió Max y el carro arrancó.
***
—Merezco una explicación, ¿a dónde me...