Un creciente dolor de cabeza comenzó a gobernarla. Enterró sus dedos en su cabello negro e hizo varios masajes en su cuero cabelludo para erradicar el malestar.
Desde ese momento Carla cambió. Necesitó con urgencia hacer algo que pudiese defenderla, hacerla más resistente ante perversos engaños.
Se miró en el espejo del tocador. El año estaba por terminar, no podía buscar ayuda legal que la protegiese y separara de la influencia de su marido, pero intentaría mover las mareas de manera que la orilla fuese la tierra firme donde ella pudiera pisar sin riesgo alguno.
Rebuscó en su maleta un bolso de mano color negro que se llevó para utilizar...