Claudia seguía siendo custodiada por B.J, a veces por otros escoltas, pero ya podía realizar llamadas. Se le asignó un móvil, aunque monitoreado por la agencia de Peter. También podía ir a sus clases de baile sin que la llevaran, por lo que pidió que le dejasen buscar un trabajo para poder pagarlas, rechazando a Max y su idea de costeárselas. No quería irse a La Ciudad, pero tampoco deseaba ser la presa dorada del empresario ni de nadie más. Ella quería ser libre al completo, pero el rubio, el propio Max y hasta la misma Carla le recalcaron en varias ocasiones que mientras Daniel estuviese libre y con influencias...