—¿Me quieres explicar qué significó eso que hiciste hace un rato frente a Ángela? ¡¿En qué estabas pensando, Mabel?! — por poco y me deja sorda al gritarme al oído—. Tú no aprendes de ninguna manera, ¿no?
—Primero que todo, deja de gritar que no soy sorda; y, segundo, ¿de qué mierda estás hablando?
—No te hagas la tonta porque ese papel no te queda en lo absoluto — acerca sus labios hasta que tocan mi oreja, y me remuevo por la misma sensación de cosquillas que causó—. Deja de hincharme las pelotas, o a la próxima te irá peor.
—¿Me estás amenazando? — giró el rostro hacia él y...