-Desde que quedé embarazada por obra y gracia del espíritu santo - bromeé.
-No sabía que tenías hijos - susurró.
Inspeccioné a detalle su rostro, tratando de descubrir si lo que me está diciendo es verdad o mentira. Pero lo único que veo en sus ojos es sorpresa y un poco de algo más que no sé cómo descifrar; algo que no me sienta nada bien.
-No es como que esté diciéndole a todos que soy madre de dos hijos.
-Bueno, te entiendo. Pero pudiste haberlo dicho en estos días. Aun así, no lo hiciste.
-Bueno, pues ahora lo sabes - extendí mi mano hacia la suya y sonreí-. Mi...