Se quedó embelesado viendo cómo me acaricio por él. Si supiera como me encanta esa miradita tan jodidamente tierna y sensual que tiene ahora mismo, no me tentaría tanto con ella.
—¿No vas a dejar que te toque? — relamía y mordía sus labios constantemente.
—Por supuesto que me tocarás, luego de que te alimentes bien — introduje un dedo en mi interior y hasta lo vi contener el aliento con mi acción —. ¿Papi stripper está con ganas? —se me salió.
Enarcó una ceja para después asentir con una medio sonrisa, Acercó su rostro a mi pierna izquierda y estampó sus labios húmedamente en mi rodilla.
Su beso hizo...