Tan pronto salimos de la sala de cine, fuimos a comer y a dar un pequeño paseo por el centro comercial. Los gemelos se encontraban muy felices; correteando de un lado y el otro. Aunque vi a Jade cohibirse en muchas cosas, disfrutó con los niños y conmigo. Cuando cayó la noche, a ambos los venció el cansancio, dándole fin a tan agradable tarde.
—Gracias por la invitación, Sebas. De verdad los niños disfrutaron muchísimo pasar el tiempo contigo. Le caíste muy bien a ellos. Ahora me darán lata para que vayas a casa seguido.
—Aquí el único que tiene que agradecer soy yo. Hace mucho no me divertía tanto...