—¿Cómo está mi abuela, doctor? — ataco al doctor tan pronto sale de la habitación de mi abuela—. ¿Está bien? ¿No le pasó nada grave?
—Tranquila, corazón, ella está en perfectas condiciones. Eso sí, tiene que guardar mucho reposo, pero se encuentra de maravilla — me tranquiliza, apoyando sus manos en mis hombros y apretando suavemente ese punto que tan tensionado se encuentra—. Tu abuela es una mujer muy fuerte. Verás que con un buen descanso se recuperará pronto. Por ahora está dormida. Es mejor que la dejen dormir. Ya mañana tendrán tiempo de hablar con ella y darse cuenta de cómo se encuentra.
Miro de reojo al culpable de...