Los dos nos colocamos mirando hacia la entrada de la iglesia, aguardando con impaciencia la marcha nupcial para que la novia comenzara a andar hasta el altar.
El sonido de los violines y piano, siguiendo las partituras de la marcha nupcial, logró que todos los presentes se pusieran de pie y voltearan a ver hacia la entrada principal. Lucio exhaló profundo, viendo sorprendido a la mujer que caminaba lentamente del brazo de su padre y se acercaba cada vez más a nosotros. Alison estaba preciosa y mi amigo solo debía sentir orgullo por tomarla como esposa.
Cuando llegó hasta nosotros, su suegro le cedió la mano de la novia y...