—¡Lucio! —dijo Alison, intentando ir tras él, pero la sujeté del brazo y negué con la cabeza.
—Ya se le pasará, solo dale tiempo —aconsejé y asintió—. Entonces… todo esto lo planeaste tu sola…
—Fue mi idea… desde que te conocí supe que eras perfecto para Sabrina.
—Ni siquiera me conoces, Alison… no puedes afirmar algo así de mí y podrías llevarte demasiadas sorpresas que no serían de tu agrado y cambiarían tu opinión sobre mí.
—Lucio te aprecia como si fueras un hermano, y eso para mí es suficiente —respondió.
—Mejor dime… —suspiré, soltando su brazo—; como sigue todo esto.
—Lo que esperaba es que tú la protegieras de...