Por unos momentos las nubes grises que parecían amenazar con una tormenta se habían disipado y los suaves rayos del sol del atardecer cayeron sobre sus cabezas. Todo estaba preparado, Rob al pasar por su lado le pellizcó el trasero y le guiñó un ojo antes de irse a posicionar a su lugar.
Al parecer eso de ver a la novia antes de la boda a él poco le importaba, porque había dejado muy claro que no quería perderla de vista ni un solo segundo.
Mathew estaba a su lado, su hijito vestía igual a su padre, parecía un pequeño hombrecito elegante y llevaba sobre un cojín negro las alianzas...