Rob cerró los ojos cuando ella se abrazó a él y escondió el rostro en su cuello. Podía sentir su respiración sobre la piel y su cuerpo relajado contra el suyo.
Por primera vez, Eve estaba siendo ella misma o al menos así lo sentía. Había bajado las barreras y él hizo lo mismo. La música poco importaba, o las voces de la gente, en aquel momento solo existían ellos dos y aquello tan intenso que sentía en su pecho.
Rob dejó una mano sobre su cintura de forma posesiva y con la otra acarició su espalda. Las hebras de su cabello se rozaron con sus dedos y sin pensarlo...